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Mostrando las entradas etiquetadas como promesas

Un galardón grande

Cuando decidimos decirle si al Señor al llamado al ministerio, no tenemos la más mínima idea de lo que estamos haciendo, estamos muy contentos de servir al Señor con nuestro llamado y solo queremos poner en práctica las ideas que fluyen como un río en nuestra cabeza.  Pero hay una verdad, que es la que Jesús recuerda en Mateo cuando habla de las bienaventuranzas, esta es la parte que ni a mi, y estoy segura de que a nadie en el ministerio, quiere escuchar.  Se trata del sufrimiento, que se produce cuando somos maltratados y maldecidos por las personas de las que menos esperaríamos.  Si, hay gente dentro del ministerio que se dedica a mal decir de sus pastores, que incluso llegan a mentir para satisfacer sus intereses egoístas personales; y por supuesto que duele, pues tu esperarías que sean ellos los que sostengan tus brazos y no que te traicionen o te vituperen.  Pero veamos algunas verdades que la Biblia nos enseña y que sirven de alerta por un lado y por otro la...

¿Ama realmente al Señor?

Jesús le contestó: si alguien me ama, también me obedece.  Dios mi Padre lo amará, y vendremos a vivir con él.  San Juan 14:23 En la última semana Dios me habló mientras preparaba la lección del discipulado que me tocaba esos días, y no puedo quedarme con esa palabra que nos muestra el porque muchos cristianos hoy viven en derrota, a pesar de haberse encontrado con Cristo y asistir cada domingo a la iglesia.  Me ha parecido interesante porque Dios nos promete una vida abundante, sin embargo una mayoría de cristianos nunca llega a experimentar esa vida abundante, la pregunta es porque vidas miserables, con dificultades, dolor, ansiedad y tristeza. En San Juan 14:23 está la clave, Dios nos demanda obediencia, pero la mayoría de las personas quieren experimentar la bendición sin pagar el precio, es decir sin obedecer, viviendo cada quien como bien le parece.  El pecado en la vida del creyente después que este ha conocido al Señor, le hace perder elementos valiosos ...

La bendición de Dios no es suerte, ni coincidencia

Cuantas veces nos escuchamos a nosotras mismas diciendo "que suerte" cuando logramos un beneficio, un empleo o cuando nos fue bien en algo que emprendimos.  Así es, le atribuimos a la suerte lo bueno que nos pasa o creemos que fue  por coincidencia que estábamos en el lugar adecuado justo en el momento correcto.  La realidad es que  los que profesamos la fe cristiana, sabemos que no es suerte ni coincidencia, sencillamente el bien que nos viene es producto siempre de la bendición del Señor. Es interesante ver como Dios actúa, y la historia de Nohemy y Rut es una muestra clara de que todo lo que ocurre a sus hijos trae bien al final, veamos algunos puntos claros de esto: 1. Rut quiso ir a recoger espigas, que "coincidencia" que escogió precisamente el campo de Booz, un pariente de Nohemy que podía redimirlas. 2. Que "suerte" que Booz se fijó en Nohemy y tuvo la disposición de ayudarla y permitirle que recogiera con las mismas condiciones que las cri...